Guía básica de la IA generativa en la gestión y creación documental.
|Documentación IA|by Enric Mestre Ribera

Guía básica de la IA generativa en la gestión y creación documental.

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Para mí, este es uno de los aspectos fundamentales y, probablemente, el más relevante de todos los ámbitos en los que la IA generativa contribuye a la práctica de la abogacía: la búsqueda y la creación de documentación jurídica. Se trata del núcleo central de las tareas del profesional jurídico y es precisamente aquí donde la IA permite ser un mejor profesional, ahorrar tiempo y mejorar la calidad de los trabajos —algo que, a estas alturas, ya es bien conocido por la mayoría del sector.

Uno de los ámbitos que más ha evolucionado con la incorporación de la IA generativa es, precisamente, la búsqueda y la elaboración de documentos legales, así como la formulación de respuestas jurídicas fundamentadas y el diseño de planteamientos estratégicos.

Hoy, un abogado puede buscar jurisprudencia, redactar formularios y contratos, obtener respuestas jurídicas sólidas y diseñar estrategias legales de manera mucho más rápida y eficiente. Esto representa una mejora significativa tanto en tiempo como en calidad de los resultados: resultados más específicos y adaptados a la necesidad informativa concreta de cada caso.

Como ya hemos apuntado en capítulos anteriores, la IA permite a la abogacía mejorar la eficacia y la eficiencia, y ampliar su catálogo de servicios, especialmente a través de la búsqueda avanzada y la creación de documentación legal. Hasta hace poco, estas tareas se apoyaban casi exclusivamente en bases de datos jurídicas tradicionales; hoy, la IA las ha transformado de manera sustancial, convirtiéndose en un copiloto esencial en el día a día de la práctica jurídica.

¿Qué puede hacer la abogacía con la IA legal?

Búsqueda de jurisprudencia: formular preguntas directas para localizar la jurisprudencia necesaria y las conclusiones jurídicas que se buscan.

Búsqueda normativa y elaboración de informes legales: generar respuestas e informes jurídicos sobre cuestiones concretas y específicas.

Planteamientos estratégicos: proponer estrategias legales adaptadas al caso concreto y a las necesidades del cliente.

Comparativa de documentos: comparar documentos legales, como sentencias, demandas o informes periciales.

Análisis de documentos jurídicos: detectar errores, incoherencias o verificar si un documento se encuentra actualizado normativamente.

Creación de formularios y contratos: elaborar formularios y contratos específicos para cada caso. Podemos olvidarnos, de una vez por todas, de la “hoja en blanco”.

Cálculos jurídicos: despidos, herencias, intereses, indemnizaciones y otros conceptos análogos.

Resúmenes y esquemas: sintetizar documentos legales —sentencias, demandas, contratos— en formatos claros y operativos.

Revisión de contratos: revisión automatizada para detectar cláusulas problemáticas, lagunas o inconsistencias.

La IA generativa en el ámbito legal puede ofrecer resultados muy pertinentes y precisos, especialmente cuando se incorpora documentación relevante, como una sentencia, para preparar un recurso fundamentado y adaptado al caso concreto.

No obstante, es imprescindible revisar cuidadosamente los resultados generados. La IA no siempre proporciona respuestas jurídicamente exactas o verificadas: puede incurrir en errores, “alucinaciones” u ofrecer respuestas sesgadas. Además, ninguna herramienta de IA integra la totalidad del conocimiento jurídico ni todas las fuentes doctrinales y jurisprudenciales existentes. Por ello, su utilización debe realizarse siempre bajo supervisión profesional.

IA generativa aplicada a la gestión eficiente del despacho profesional

La IA generativa, más allá de la búsqueda y la creación de documentación jurídica, también puede aplicarse a la gestión del despacho: el archivo de expedientes, la elaboración de comunicaciones (correos electrónicos, chats…), las funciones propias de un programa de gestión, la facturación, la contabilidad y el CRM. En definitiva, la IA puede integrar y centralizar toda la documentación y la gestión del despacho en un único entorno.

También puede ayudar en las campañas de marketing y gestión de redes sociales.

Asimismo, puede contribuir a la automatización de procesos, la creación y la revisión de contratos, y la atención al cliente mediante chatbots, entre otras aplicaciones.

En este ámbito, el profesional debe decidir qué tipo de herramienta quiere —o puede— incorporar: una IA generalista o una especializada en el ámbito jurídico. En un próximo artículo ampliaremos la información.


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La era de los agentes de IA: cómo afecta a la ciberseguridad


Enric Mestre Ribera

Bibliotecari i documentalista.